La SGAE contra la CNT

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha demandado a la Confederación Nacional del Trabajo, por una supuesta INTROMISIÓN ILEGÍTMA EN EL HONOR DE LA DEMANDANTE. El origen de la demanda está en un comunicado del Sindicato de Artes Gráficas de Madrid, de la CNT, publicado en la página web de la Confederación; dicho comunicado se hizo público en solidaridad con el portal de internet alasbarricadas.org, que había sido demandado, a su vez, por la propia SGAE.

La CNT ha puesto ya el asunto, desde luego, en manos de sus servicios jurídicos, pero si la SGAE cree que nos vamos a conformar con enfrentarnos a ellos en los Tribunales, está muy equivocada. Por supuesto que responderemos a la demanda –el no hacerlo en el breve plazo establecido para ello sería tanto como rendirnos y darles la razón a los contrarios– pero no acabará ahí la cosa, ni mucho menos. Consideramos la demanda un acto contra la libertad de expresión, y un ataque a la CNT en su conjunto, y responderemos adecuadamente.

Para la CNT se trata de un casus belli y usaremos todos los medios legales que estimemos oportunos, que son muchos más que el mero hecho de ir a los tribunales como ellos hacen. Nuestro principio básico es la Acción Directa (es decir, la solución de los problemas por los propios afectados; en este caso, la CNT en su conjunto), y le vamos a utilizar ampliamente. Se va a conocer a la SGAE mucho más aún en todo el país, e incluso en el ámbito internacional. Que no lo duden. Van a tener noticias nuestras.

Aprovechamos la ocasión para manifestarnos en contra de ese proyectado canon digital, que no se ha atrevido aún a implantar el PSOE (por interés electoralista) y al que el PP se opone en estos momentos por ese mismo interés; al fin y al cabo, son dos caras de la misma moneda. Nos oponemos rotundamente a la voracidad recaudatoria de la SGAE ayudada por sus cómplices en el mundo de la política. Que tenga cuidado, porque –según el viejo dicho popular– la avaricia rompe el saco.

¿Qué es la CNT?

Fundada en 1910 en Barcelona, a partir de la unión de las sociedades obreras no vinculadas a las corrientes socialdemócratas, la CNT sigue fiel a los principios anarcosindicalistas que la infundaron desde siempre, y es la única heredera en el Estado español del espíritu de la Primera Internacional.
La CNT es, hoy por hoy, el único sindicato en el Estado español totalmente independiente de directrices políticas, en el que los que deciden son los trabajadores afiliados y no un comité de profesionales del sindicalismo, que renuncia a la financiación del Estado y la Patronal para mantener su independencia económica, y que no deja las negociaciones en manos de intermediarios.
Nuestros objetivos
Desarrollar en los trabajadores el espíritu de asociación, practicar el apoyo mutuo y la solidaridad entre los trabajadores, representar, defender y promocionar los intereses económicos, sociales, profesionales y culturales de los afiliados, así como programar las acciones necesarias para conseguir las mejoras sociales y económicas, tanto para los afiliados como para los trabajadores en general, sin olvidar que la única forma de acabar con la explotación es acabar con el sistema político económico (capitalismo) que la sostiene, para construir una sociedad nueva de hombres y mujeres libres, el comunismo libertario.
Quienes somos
Los afiliados de la CNT somos todos aquellos trabajadores que se sienten explotados por sus patronos, que ven cómo dia tras dia se ignoran sus derechos, mientras una clase privilegiada anuncia sin pudor el crecimiento de sus beneficios.
Para ayudar a la consecución de sus fines, entendiendo que la creciente globalización de la economía es un fenómeno que los trabajadores no podemos ignorar, la CNT está asociada con otras Organizaciones obreras afines de todo el mundo, dentro de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), heredera de la 1ª Internacional y fundada en Berlín en 1922.
Los trabajadores del Astillero de Puerto Real, los agricultores de Pedrera y su comarca, los trabajadores de la Nuclear de Lemoniz, son testigos y protagonistas de las luchas llevadas a cabo por la CNT durante los últimos 20 años, y de cómo la practica anarcosindicalista es capaz de llevar a buen término las reclamaciones de los trabajadores.
Por otra parte, en la CNT no hay líderes que marquen las pautas de la organización, sino que son todos los trabajadores afiliados los que aportan su energía y sus ideas para hacerla funcionar todos los días.

PRINCIPIOS, TÁCTICAS Y FINALIDADES

1. ANARCOSINDICALISMO: DEFINICIÓN Y PRÁCTICA
Entendemos el anarcosindicalismo como la síntesis de la teoría y práctica del anarquismo actuando sobre y en todo tipo de asociacionismo obrero que confluye en un sindicato. Se trata en rigor de una síntesis del anarquismo y el sindicalismo revolucionario para impulsar el cambio de sociedad actual desde el mundo del trabajo. El anarquismo ha sido la fuente de inspiración del sindicalismo revolucionario nacido en Francia en el siglo pasado, por lo que se le puede decir, según hace actualmente la A.I.T., como sinónimo de anarcosindicalismo.

Es preciso establecer una diferenciación en los contenidos esenciales que caracterizan la acción del sindicalismo revolucionario que propugna y practica el anarcosindicalismo y el que propugnan ciertos grupos y sectores bastante alejados del movimiento libertario, a pesar de que emplean, desvirtuando su contenido, la frase de «sindicalismo revolucionario». No entendemos por sindicalismo revolucionario más que aquel movimiento que, surgido de entre las clases explotadas y oprimidas, aspira a la destrucción del sistema establecido para, por medio de una acción directa y antiautoritaria, desmontar los mecanismos de dominación poniendo todos los medios de producción al servicio de los trabajadores, los cuales tomarán en cualquier circunstancia las decisiones que crean convenientes sin conocer ningún otro tipo de mediación, imposición o poder que no sea el dimanado de los propios trabajadores.

Ahondando en lo anterior, ratificamos los acuerdos adoptados por el Congreso Constitutivo de la Asociación Internacional de Trabajadores celebrado en Berlín en diciembre de 1922 y modificados en el IV Congreso de Madrid de 1931 y en el V Congreso de París de 1935.

1.1. Principios y Finalidades

El anarcosindicalismo es en realidad, desde el punto de vista de los principios, una visión determinada del mundo que se corresponde con la filosofía antiautoritaria y emancipadora del anarquismo y por ello exterioriza su oposición a toda explotación tanto económica como política y a toda alienación religiosa siendo su objetivo fundamental y prioritario el de propagar esas ideas al mundo del trabajo por medio del sindicato. Actúa en el campo sindical, porque donde realmente el individuo siente la explotación es en el campo de lo económico, donde la lucha de clases se da con más claridad y es asumida por la mayoría de los trabajadores. Hay que pensar, y la historia lo viene demostrando, que las revueltas e intentos revolucionarios se quedan en nada, si en los países donde se dan no existe una organización sindical revolucionaria.

Hay que resaltar que esta actitud de oposición a toda explotación no puede calificarse de mera ideología o producto de laboratorio sino que responde a una constante del ser humano a lo largo de la historia, en su lucha sin tregua contra todo tipo de opresión. Esa lucha constituye la reivindicación del derecho a ser y a disponer libremente del propio destino, junto al deseo solidario de que todas las personas, de un modo colectivo, alcancemos ese derecho. No habrá verdadera libertad mientras una sola persona permanezca sometida a otros semejantes. El mérito del pensamiento libertario reside tan solo en el esclarecimiento de este hecho ante la conciencia de la persona.

Frente al mundo de opresión constante y en múltiples sentidos que padecemos, el anarquista opone su rebelión. Su visión parte de una ruptura total con los valores políticos, económicos y culturales establecidos por las clases dominantes a través de la historia. Para el anarcosindicalismo la evolución histórica, si tiene un sentido debe culminar en una ética de la responsabilidad personal e intransferible, opuesta de modo radical a la constante histórica de dominación. Esta ruptura supone el que el anarcosindicalismo contraponga a los valores de la sociedad establecida sus propios valores. Mediante éstos los trabajadores se convierten en agentes soberanos y activos de la transformación social. Para llevar a cabo esta transformación en profundidad, el anarcosindicalismo se materializa en la forma organizativa concreta que denominamos C.N.T. (Confederación Nacional del Trabajo).

1.2. Anticapitalismo

El anarcosindicalismo se opone de modo radical al sistema establecido por el capitalismo liberal o por el capitalismo de Estado en todas sus variantes. El capitalismo, independientemente de sus transformaciones presentes o futuras, representa la explotación económica derivada de la propiedad privada de los medios de producción y la subsiguiente capitalización de éstos por unos pocos, sin importar que los explotadores se representen individualizados o de modo anónimo o colectivo. El capitalismo de Estado por su parte, se apropia de la propiedad en beneficio de un sector privilegiado integrado en el Estado. Tanto en uno como en otro sistema, el individuo, el trabajador, no es dueño de su trabajo, ni de sus decisiones. En una parte se aduce la necesidad de la economía (dominada por los grandes propietarios y financieros amparados por el Estado), en la otra se sacrifica a la clase trabajadora en nombre de un falso «bien común» impuesto por el Estado. Ambos sistemas desarrollan sus instituciones (medios de represión) a través de la clase gobernante: leyes, organismos de justicia, cárceles, policía, ejército etc. para dominar a los gobernados e imponer la cultura propia del sistema.

1.3. Antiestatismo

Según lo antes expuesto, resulta evidente que una de las finalidades del anarcosindicalismo es la destrucción del Estado, realidad político-jurídica que sostiene y sacraliza por medio de su diversos estamentos y leyes -parlamentos, senados, constituciones, organismos arbitradores, cuerpos policiales y represivos de todas clases y en último lugar, el ejército- las formas económicas de explotación. Es obvio que el Estado constituye la representación de la clase dominante, sosteniendo, en el caso de la llamada sociedad occidental en que vivimos, la propiedad privada de los medios de producción y la economía de mercado. Esto conlleva la tradicional minoría de edad del ciudadano y el mantenimiento del actual sistema por medio de la represión y del terrorismo institucionalizado. Frente a ello, el anarcosindicalismo opone al Estado la libre federación de comunas autónomas libertarias.

1.4. Antimilitarismo e Internacionalismo

Estas dos definiciones, conexas entre sí, forman parte de las convicciones profundas de la C.N.T., y se relacionan con la necesidad de superar los Estados nacionales y las amenazadoras concentraciones de poder que ellos representan. Al mismo tiempo, ello nos lleva a la necesidad de articular una actividad en el plano internacional junto con las organizaciones afines del anarco sindicalismo de otros países al objeto de mantener mancomunadamente una lucha en este frente.

1.5. Otras formas de poder

Consecuentes con la idea de que la teología está en la raíz de todo gobierno político, el anarco sindicalismo se manifiesta contrario a todas las religiones e iglesias así como a las formas filosóficas e ideológicas que se opongan al desarrollo crítico del individuo.

La culminación de las luchas transformadoras contra el capitalismo y el Estado constituyen la finalidad esencial del anarco sindicalismo y por tanto de la C.N.T. Aquellos dos frentes fundamentales de lucha contienen todos los demás frentes posibles. Por ello la C.N.T. prestará suma atención y apoyara la acción contra las realidades derivadas de la actuación corruptora del Estado y del productivismo capitalista, la cual atenta contra la naturaleza y degrada, afectando con ello al equilibrio mismo del hombre en su entorno. Por ejemplo, la lucha ciudadana y otras, se deben realizar en base a la militancia, deseable y voluntaria, de los cenetistas a través de las organizaciones de barrio.


De todo lo expuesto se deduce que las profundas transformaciones económicas y político-sociales apuntadas como aspiraciones del anarco sindicalismo y de la C.N.T. sólo podrán plasmarse finalmente con la consecución del comunismo libertario, siendo éste, en realidad, la materialización de aquéllas.

1.6. El Federalismo

Por ser la federación la base de la sociedad futura, la C.N.T. proclama el federalismo como el nexo de articulación libre y solidaria, sin autoritarismo ni coacción, de todos los grupos económicos y de relación humana general, que cumplirán en la nueva convivencia las funciones básicas de la vida social en todos sus aspectos. El federalismo constituye hoy también el principio esencial que rige las actividades de la C.N.T. en el plano estructural y en el del funcionamiento interno de la misma, garantizando de este modo la libertad y la igualdad decisoria de los
la individuos y los sindicatos integrados en la organización. Dada su estructura no jerárquica y sus contenidos federalistas, la C.N.T. rechaza cualquier tipo de función dirigente, así como la figura de líderes o jefes carismáticos. El federalismo de C.N.T. no es una descentralización de un poder central, en diferentes poderes a más bajo nivel.
Quiere decir lo anterior, en uno de sus aspectos, que tomamos postura decidida contra todo tipo de centralismo.
a Afirmamos por ello que en su organización y funcionamiento interno la C.N.T. prefigura el tipo de sociedad a que
Q aspiramos, dado que el futuro, para realizarse, debe estar contenido ya como germen en el presente.

1.7. Solidaridad y Apoyo Mutuo

En la construcción de la nueva sociedad y en la lucha diaria en defensa de los intereses propios de los trabajadores, ambos conceptos son ef aglutinante de la acción colectiva en la persecución del bien común de toda la sociedad.

1.8. Las Tácticas: La Acción Directa

Éstos son los procedimientos o medios que la C.N.T., pone en práctica cotidianamente para reafirmar los principios que la animan y crear las condiciones que facilitarán en su día el logro de las finalidades. En este punto fa C.N.T. y el Anarcosindicalismo se juegan toda su credibilidad ante los trabajadores, y por ende las posibilidades ulteriores de un crecimiento que le permita extenderse a todos los sectores como alternativa revolucionaria decisiva.

Afirmamos que el problema de los fines y los medios constituye hoy el punto clave con el que se enfrenta, genéricamente hablando, el socialismo. Dentro de este campo solo ganarán la credibilidad final del pueblo aquellos sectores que presenten una coherencia total entre los fines propuestos y los medios puestos en juego para lograrlos. Esto quiere decir que los medios o tácticas o prácticas utilizadas, nunca deberán entrar en contradicción con los principios y finalidades, so pena de invalidar a estos últimos por completo. El testimonio histórico es claro: los que trataron de
hacer compatible el logro de la sociedad sin Estado y sin Clases con la conquista revolucionaria del poder político y la creación de un Estado provisional o transitorio derivaron finalmente hacia el Estado totalitario que hoy oprime a estos pueblos y silencia y tortura a los disidentes. Por otra parte, los que, reclamándose de iguales principios y fines, pusieron toda su confianza en la conquista de ese mismo poder político mediante el voto popular, acabaron siendo absorbidos por la democracia burguesa, de la que se constituyeron en fieles administradores. De este modo las aspiraciones revolucionarias de la clase trabajadora han sufrido un evidente revés. Los trabajadores han perdido en gran parte sus objetivos como consecuencia de las manipulaciones de partidos y sindicatos que, en la mayoría de los casos, apuntan a un reformismo corporativista, que lleva a la perduración indefinida del sistema de explotación que padecemos.

La C.N.T., el anarcosindicalismo, lucha, para, por una parte, no ser asimilado por el sistema y, por otra obtener nuevas vías de penetración que permitan acercamos a la revolución y al tipo de sociedad futura a la que aspiramos

La C.N.T. debe conseguir a través de sus tácticas entiéndase sus medios o prácticas, acercarse cada día más a los fines propuestos por lenta que esta aproximación pueda parecer. Para ello debemos evitar el tipo de contradicciones sufridas por otras organizaciones llamadas revolucionaras, si queremos preservar nuestra identidad. El anarcosindicalismo, sin embargo, precisa hoy de una evolución imaginativa y combativa, si pretendemos enfrentarnos a la fuerte oposición que ejerce en fa actualidad el sistema en todos los órdenes de nuestra vida tanto en el aspecto laboral como social y cultural. Sin este esfuerzo, en todos y cada uno de los puntos en que somos explotados y oprimidos, nuestras pretensiones revolucionarias quedarán inevitablemente ahogadas. Nuestras tácticas o medios se resumen en lo que llamamos acción directa. Esta deriva naturalmente de los análisis realizados al definir los principios y finalidades y las nociones de anticapitalismo, antiestatismo y federalismo En realidad, fa acción directa, que a ojos del observador superficial puede parecer como acción violenta y desnuda, es otra cosa muy distinta, aunque asuma o pueda asumir llegado el momento, la violencia revolucionaria. Se trata de una metodología que resume la visión global del mundo que profesan los/as anarcosindicalistas y en la que se funden armoniosamente los planteamientos teóricos con la acción práctica encaminada a realizarlos, sin fracturas ni contradicciones.

La acción directa es la única asumible por nuestra militancia y viene prefigurada en todas las aspiraciones enunciadas. La visión antiautoritaria de la historia, la nueva ética de la responsabilidad personal e intransferible, el carácter soberano que adscribimos a la persona humana para determinar su destino, nos lleva a rechazar cualquier forma de mediación o de renuncia de la libertad y de la iniciativa individual y colectiva en segundos o terceros, no importa quiénes sean dejando en sus manos TODO el poder de decisión. ESTA RENUNCIA ES EL HECHO CLAVE, la pendiente por la que se deslizan hacia su ruina las diversas escuelas del socialismo que exigen la dependencia del ciudadano. Pero queremos dejar bien sentado que la acción directa no presupone la acción individual y aislada de la persona, sino la actuación colectiva y solidaria de todos los trabajadores y trabajadoras para resolver sus problemas en el momento histórico que vivimos, frente a los individuos que detentan el poder o sus intermediarios. Y será ese colectivo de trabajadores el encargado en todo momento de arbitrar los medios para aplicar esa acción directa del modo que el conjunto o asamblea considere más oportuno en cada caso, siempre que no se vaya contra la esencia misma de la C.N.T. La defensa de los trabajadores es un derecho y un deber ineludible para lo cual pueden utilizarse métodos variados y que van desde el label, censura sindical, trabajo lento, boicot... hasta la huelga de solidaridad y la huelga general revolucionaria.

Esta acción directa en definitiva nos lleva a rechazar parlamentos, elecciones parlamentarias y referendos, instituciones todas que son la clave de la intermediación. En el terreno económico reivindicativo y por las mismas razones, rechazamos todo tipo de entidades arbitrales entre el capital y el trabajo, como jurados mixtos comisiones de arbitraje etc. manifestándonos en favor de la confrontación libre y directa del capital y el trabajo. Es por todo lo dicho, en suma, por lo que rechazamos el Estado en todas sus formas.
VIII CONGRESO CONFEDERAL, Granada

REPARTO DEL TRABAJO, REPARTO DE LA RIQUEZA: 30 HORAS SEMANALES SIN REDUCCIÓN SALARIAL

Ultimamente se está debatiendo la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales, algo que la CNT ya reivindicaba hace 20 años, siendo tachados de locos, ilusos y demagogos en aquel momento.
Sin embargo, ahora consideramos que esta medida no es suficiente. En los últimos 20 años la tasa de paro se ha multiplicado por 2, hasta llegar a los casi 3 millones de parados (inscritos o no en el INEM). Ha aumentado la precariedad laboral, con el auge de las ETTs, los contratos basura, etc.
Frente a esta nueva situación entendemos que la única solución viable es la reducción de jornada hasta las 30 horas semanales.

Reducción de jornada...
Puesto que la cifra de parados ya hace tiempo que se mantiene en torno de los 3 millones, no tiene sentido pensar que se va a "crear empleo" espontáneamente. Por eso, es de sentido común pensar en repartir el que ya existe.
A la vista de la magnitud del problema, hay que plantear una reducción drástica de la jornada, es decir, que los que ahora trabajan lo hagan durante menos horas, de modo que para mantener la producción la patronal se vea forzada a contratar parados.
...sin reducción salarial.
Sin embargo, es lógico suponer que los trabajadores a los que se reduzca la jornada no van a querer ver mermados sus ingresos, por lo que, para compensar la pérdida de salario, se dedicarían a meter horas extras.
Está claro que si el mismo trabajador al que se le ha acortado la jornada trabaja horas extras... ¿Dónde queda la reducción? Es por esto que, para que la medida sea efectiva hay que hacerla sin reducción salarial.

Reparto de la riqueza.
Pero, ¿de dónde sale el dinero para que no bajen los salarios? DE LOS BENEFICIOS PATRONALES.
Las grandes empresas anuncian todos los años, sin ningún rubor, cifras de beneficios que superan lo imaginable. Haciendo un cálculo sencillo se hace evidente que la medida no les supone ningún sacrificio.
En cuanto a las empresas pequeñas, es el estado el que debe dar las ayudas pertinentes para que puedan aplicar la reducción de jornada. ¿Y de dónde saca el Estado todo ese dinero? De los gastos militares, policiales, subvenciones a organizaciones políticas, sindicales y religiosas, etc.
Pero no nos engañemos. Ni el gobierno ni la patronal van a ceder por las buenas por cuatro manifestaciones, convocadas por los sindicaleros de siempre. Hay está el ejemplo de como se consiguieron las 8 horas, que el gobierno y la patronal de entonces consideraban una barbaridad.
Sin embargo, la reducción no sirve de nada si no se eliminan totalmente las horas extras, pluriempleos y destajos, se adelanta la edad de jubilación a los 55 años, y, sobre todo, si los trabajadores no toman conciencia de su propia fuerza, se unen de forma asamblearia y autogestionada, y plantean una lucha total hasta conseguir sus reivindicaciones.

ACTIVIDADES PARA MARZO

Durante los domingos del mes de marzo realizaremos las siguientes actividades:


Domingo 9 a las 19.00 horas

CHARLA-DEBATE: ABSTENCIÓN ACTIVA

A cargo de un compañero del SOV de Zamora. Una explicación de porqué desde el anarquismo se ha defendido siempre una postura abstencionista frente a la democracia representativa.


Domingo 16 a las 19.00 horas

VÍDEO-FORUM: LA HAINE (Mathieu Kassovitz. )

Durante unos disturbios en la ciudad un joven árabe es hospitalizado a causa de los malos tratos recibidos por la policía. En esa misma noche Vinz, uno de los tres protagonistas, se hace con un revólver de la policía y asegura, con un gran odio, que con él asesinará a un miembro de las autoridades si el joven hospitalizado muere. La película transcurre durante ese mismo día, y en la larga noche en la que los protagonistas deambulan por todo París se enteran de que el muchacho árabe ha muerto en el hospital.


Domingo 23 a las 19.00 horas

VÍDEO-FORUM: LA NARANJA MECÁNICA

Alex, el protagonista del libro, es un málchico (adolescente, en lengua nadsat) que lidera un grupo de amigos (drugos), con los que pasa el tiempo dedicándose a la ultraviolencia (palizas, abusos, violaciones y humillaciones de aquellos más débiles, y trifulcas con otros grupos de adolescentes) y al consumo de drogas. Asimismo cometen robos o asaltos ocasionales para financiar su estilo de vida. Alex induce a sus amigos a atacar una casita de las afueras de la ciudad, donde vive un escritor con su esposa. Alex descubre que el dueño de la casa escribe una novela titulada La naranja mecánica y rompe el manuscrito; después él y sus tres drugos violan a la esposa del escritor en presencia de éste. Tras una discusión concerniente al liderazgo de la banda, tiene lugar una pelea entre sus integrantes. Finalmante, Alex consigue mantener el control, aunque los otros componentes sigan insatisfechos con el resultado. Alex, para asentar una imagen de líder justo, poderoso e inteligente, decide hacer caso a uno de sus drugos y asaltar la residencia de una mujer. Alex es el único que entra en la casa, quedándose a solas con la inquilina y sus numerosos gatos. Alex y la mujer se enzarzan en una discusión que acaba terminando en pelea donde hasta los gatos intervienen. Alex consigue escapar de la casa propinando un buen tolchoco (golpe) a la mujer. Cuando sale de la casa es atacado por sus propios drugos, que satisfacen así sus deseos de venganza. Cegado por el golpe, es fácilmente arrestado por la policía, a la que la inquilina había avisado en un principio.
Alex es encarcelado en una prisión brutal y, después de haber sido inculpado por asesinato, es sometido a un tratamiento experimental: El tratamiento Ludovico. En dicho tratamiento Alex es inyectado con supuestas vitaminas, en realidad sustancias que producen efectos de repulsión en el individuo inyectado. Esta repulsión se asocia a la violencia mediante el visionado forzoso de escenas de violación, asesinato o guerra. Dichas películas usan música clásica como banda sonora, que acaban teniendo en Álex el mismo efecto asociado.

¿QUÉ ES LA AIT?

Introducción

Desde los albores de la humanidad, el progreso ha consistido siempre en la universalidad de las cosas, Así surgieron, por la guerra y la dominación, los imperios, y también las grandes supersticiones organizadas (religiones) que doblegan la mente del individuo para mejor sumisión de los poderosos.
Con las revoluciones burguesas y el cambio de manos del poder y del capital, se crean los modernos Estados nacionales, como forma perfecta para mantener aislados, y aún enfrentados, a los explotados del mundo. Es por ello el internacionalismo el instrumento idóneo para, mediante una lucha sin cuartel, acabar con el triple yugo del Estado-capital-religión que tiene sumida a la mayor parte del género humano en la más absoluta de las miserias.
Hace ya más de siglo y medio que los trabajadores de todo el mundo se tendieron la mano y crearon la Asociación Internacional de los Trabajadores (A.I.T.) como fórmula previa para la consecución de la mejora moral y material del proletariado, de una sociedad en libertad, sin explotación sin jerarquías de ningún tipo.
Conscientes de que a la libertad sólo se puede llegar por caminos de libertad, las diferentes Secciones de la Internacional prefiguran en su funcionamiento la anhelada sociedad futura: las decisiones se toman entre todos, los cargos son destituibles en todo momento y sólo tienen carácter relacionador, no se admite la delegación permanente, se aplica la acción directa, no se entra en el juego burgués de los comités de empresa, las subvenciones o los cargos retribuidos...
Presentamos hoy nuestra Internacional a quienes todavía no nos conocen. Para ellos hemos trazado una definición de lo que es el anarcosindicalismo (o sindicalismo revolucionario, o sindicalismo anárquico o libertario, que tanto da) extraída de la versión española de la Enciclopedia Anarquista, así como una pequeña y sucinta historia de la Internacional, también en parte sacada de la misma obra. Finalizamos con nuestros Estatutos, completados y perfeccionados en el último Congreso (diciembre de 1996).
Si bien estos documentos que ofrecemos son importantes, quizá lo es más la práctica cotidiana de todas las Secciones de la Asociación Internacional de los Trabajadores.
Abril de 1997




ANARCOSINDICALISMO


El anarcosindicalismo es un medio de organización y un método de lucha y de acción directa de los trabajadores que tiene sus raíces en los postulados de la Primera Internacional y en los del sindicalismo revolucionario. Se inspira en fuentes esencialmente federalistas y anarquistas y, con neta actuación revolucionaria y clara orientación libertaria en la práctica, tiende constantemente a conquistar las máximas mejoras, en todos los sentidos, para la clase obrera, con miras a su integral emancipación la supresión de todo género de explotación y de opresión del hombre por su semejante o por una institución cualquiera, y al mismo tiempo lucha por la abolición de todo capitalismo y de toda forma de Estado.
Opuesto irreductiblemente a los sistemas sociales y políticos actualmente imperantes, propugna por la transformación radical de las sociedades y regímenes en el-los asentados y por la instauración de un medio social de convivencia humana basado en los principios del comunismo libertario.
El anarcosindicalismo no es una doctrina ni una filosofía. Su contenido teórico lo extrae del socialismo humanista y principalmente del anarquismo, en cuyos postulados de defensa integral de la personalidad humana, de la libertad, de solidaridad, de apoyo mutuo y de asociación voluntaria y federativa, halla su más sólido fundamento.
El anarcosindicalismo, dentro del movimiento obrera moderno, constituye una corriente sindical absolutamente independiente, de acusadas características propias, lo mismo por su contenido básico que por su forma de organización y su desenvolvimiento funcional, exento de todo centralismo y dc toda burocracia. Tiene siempre en cuenta la personalidad del afiliado y estimula su participación en la vida sindical. Respeta la autonomía de las secciones, de los sindicatos, de la, federaciones y confederaciones. Se singulariza también poi los métodos de acción directa que emplea, por su dinámica y estrategia de lucha y por su orientación social finalista. Otro de sus rasgos distintivos inconfundibles es su rechazo a toda colaboración de clases, a todo compromiso con el capitalismo o con el Estado, aun en nombre del ”interés nacional” ; a toda participación o intervención en organismo alguno mixto u oficial dependiente del gobierno o del patronato; a los arbitrajes y legalismos y a toda especie de intermediarios en las contiendas sociales cotidianas. El anarcosindicalismo, considerándose en lucha permanente y sin tregua contra el sistema que combate y se propone abolir, rehusa todo cuanto limite, coarte e interfiera su libertad de acción. Su posición se halla siempre a la vanguardia de la lucha social y de las reivindicaciones de los trabajadores. El anarcosindicalismo mantiene vivo entre las masas obreras el espíritu revolucionario. Las ejercita y entrena en el combate consciente y directo voluntario, en el desarrollo de sus propias iniciativas, a la vez que contribuye a su capacitación y máxima preparación, sobre todo con el fin de que puedan asumir conscientemente, prescindiendo de todo partido político, sus responsabilidades en la autogestión directa en la nueva sociedad libre, justa y solidaria a construir y a organizar. En ella, suprimidas las clases, con la ayuda de todos los adelantos científicos y técnicos, se procurará facilitar a todos y a cada uno, por medio del trabajo y del esfuerzo individual y colectivo, el máximo de bienestar y de seguridad, con imprescriptible, intangible e inalienable respeto a la libertad y a la personalidad de cada ser humano, objetivo primordial coincidente con el anarquismo.
El anarcosindicalismo no pretende ser un fin en si ni crear una nueva ideología social preferentemente sindicalista.
Tampoco pretende asumir total y globalmente la representación y administración de la sociedad nueva ni plasmarla en un sentido uniforme y de esquemas inamovibles. Su concepción del comunismo anárquico está viva, abierta al provenir y a las diversas modalidades perfectibles de aplicación, con tal que sean de base esencialmente libertaria.

OBJETIVOS Y FINALIDADES

El anarcosindicalismo tiene clara noción de que no depende de su sola y única fuerza el desencadenar la revolución social para derrocar al capitalismo y al Estado, para conseguir la renovación y la transformación de la sociedad, y de que no podría tampoco asumir exclusivamente todas las responsabilidades funcionales en el desenvolvimiento del futuro. No pretende convertirse en un nuevo orden de su misma denominación, con predominio monopolizador determinante,
Tampoco presenta a los hombres el comunismo anárquico como una panacea o fórmula mágica única de solución económica, social y política, sino como una de las más viables, racionales, lógicas, justas y éticas finalidades de carácter sociológico para la convivencia libre, armoniosa y solidaria entre los seres humanos que desean y anhelan una sociedad nueva, sin antagonismos intestinos, sin alienación de la individualidad y en la que las relaciones humanas puedan desenvolverse sin constricciones autoritarias.

Presenta la solución comunista libertaria con amplia y abierta concepción evolutiva y perfectible, sin planes rígidos ni uniformes, pues, además de tener conciencia de las grandes mutaciones y transformaciones que en el devenir se producirán en el mundo y en la humanidad, no puede ignorar que las modalidades de aplicación del comunismo anárquico, aun conservando y afirmando una coincidencia en sus grandes líneas esenciales y en lo fundamental, encaminada siempre a su más óptima plena y perfecta realización ofrecerán sus variantes, dadas las condiciones reales, existentes en cada país, las ambientales, de mentalidad y psicológicas las de los propios recursos naturales y de su mismo desarrollo económico, industrial, etc., y por otras causas complejas, que tienen sus influencias en el comportamiento de los hombres y que se hallan arraigadas en la biología misma de las sociedades.
Las mismas formas de organización sindical que adopta hoy el anarcosindicalismo dentro del sistema capitalista, con sus estructuras industriales, agrícolas, económicas, financieras y otras de tipo diverso complejo que le son peculiares, y a las cuales aquél no puede dejar de tener presentes, para la mayor eficacia de su combate ofensivo y defensivo, no son inamovibles. El anarcosindicalismo, a través de sus propias experimentaciones, y sobre la marcha, cuenta con aptitud y opción para modificarlas o perfeccionarlas, siempre respetando las bases funcionales federalistas y de autonomía, la finalidad y esencia libertaria, en razón de los cambios mismos que pueden operarse al ser sustituido el sistema capitalista-estatal por la nueva sociedad comunista libertaria, las bases de la cual exigirán necesarios e indispensables cambios y reajustes, en el orden económico, de producción y de distribución ,funcional y de servicios, de organización del trabajo en la compleja y complicadísima gama de cosas vitales y aspectos a considerar que afectan al conjunto social.
El anarcosindicalismo estima que el sindicato y la organización sindical de este tipo puede y debe ser uno de los pilares más firmes en el que habrá de apoyarse y sostenerse la sociedad.

SINGULARES CARACTERÍSTICAS DEL ANARCOSINDICALISMO

Una de las características y virtudes más apreciables del anarcosindicalismo es el respeto absoluto a la personalidad del afiliado, al que invita constantemente a militar de manera voluntaria, abnegada, desinteresadamente, en la vida y en la marcha del sindicato, de sus secciones, de las federaciones, de la organización en general; a asumir sus propias responsabilidades; a exponer libremente su criterio, y a tomar sus opciones y decisiones en las asambleas; a participar directamente en la actuación y en la lucha; a aplicar las disposiciones que se deriven de aquellos acuerdos que, de común consenso, la organización haya tomado. Los acuerdos se determinan de abajo a arriba dentro de la organización anarcosindicalista.
En ella los cargos, que se renuevan regularmente, son revocables. Se rechaza el liderato y el burocratismo. La organización sindical anarcosindicalista cuenta siempre con sus únicos y solos medios económicos, a base del producto de las cotizaciones hechas efectivas por sus afiliados, para su desenvolvimiento, actividades, propaganda, solidaridad, es decir, para todas las atenciones de toda índole. Esto contribuye a asegurar su plena y total independencia. Puede afirmarse que no hay una organización sindical tan honrada como la anarcosindicalista. Sus militantes no pueden aspirar a sinecuras de ninguna especie dentro de ella, y a lo largo de su existencia han de dar prueba y ejemplo de su abnegación y recto proceder personal.
El anarcosindicalismo entiende que no hay ni puede haber convivencia libre ni justicia social dentro de la sociedad de clases. Que los fundamentos de ésta perpetúan y consagran la división de los hombres. Que toda reforma que no destruya los cimientos de aquélla no cambiará el fondo de las cosas para los trabajadores, los cuales seguirán siendo oprimidos y explotados. Por estas y otras razones de principio, se manifiesta contrario a la colaboración de clases, a la cogestión, a aceptar la política de participación interesada en las empresas capitalistas. Hay incompatibilidad absoluta entre el anarcosindicalismo y el sistema capitalista-estatal.
El anarcosindicalismo es antiparlamentario por su posición de principio antiautoritaria y por considerar tal procedimiento absolutamente ineficaz desde el punto de vista de la emancipación efectiva de la clase trabajadora. La experiencia de la obra de los partidos políticos obreros de denominación socialista, marxista, demócrata etcétera, que bajo la inspiración del marxismo, especialmente, responsable éste de la escisión de la Primera Internacional y del cultivo de la acción política representativa por parte de los trabajadores, que va ya desde casi mediados del siglo pasado a nuestros días, partidos que en ciertos períodos y lugares han llegado a obtener mayoría absoluta y a formar gobiernos, como así lo hemos visto en varios paises, es suficientemente elocuente y demostrativa de la esterilidad de la lucha en tal terreno.
Dentro del sistema actual imperante todo gobierno socialista, socialdemócrata, de no importa qué adjetivación, por el mecanismo mismo de las fuerzas de presión existentes predominantes en dicho sistema; por el de sus redes y tentáculos entrometidos en todas partes, se ve precisado a servir los propios intereses del capitalismo y del Estado, en nombre del gran interés <> y en detrimento de los de la clase obrera.



HISTORIA DE LA INTERNACIONAL

En 1864, con ocasión de una exposición internacional en Londres, obreros ingleses y franceses se reunieron en la sala San Martín con la idea de realizar la unión estrecha entre los obreros de todos los países. Se formó un comité con la misión de redactar un programa y los estatutos para la Unión internacional. Como miembro de ese Comité fue elegido, entre otros, Carlos Marx, que tomaba parte en los trabajos de la Unión El primer congreso internacional regular tuvo lugar del 3 al 8 de septiembre de 1866, en Ginebra. En aquel congreso quedo constituida definitivamente la organización nternacional, que adoptó el nombre de Asociación Internacional de los Trabajadores (A.I.T.), A la cabeza de la A.I.T. ,se hallaba el Consejo General, cuya misión era asegurar el lazo de unión entre las diversas secciones de la organización.
Como objetivo de la A,I.T., el programa especificaba la emancipación económica de la clase obrera. Los estatutos dejaban a cada sección una completa independencia, así como la libertad de entrar directamente en relaciones con el Consejo General. El segundo congreso tuvo lugar en Lausana, del 2 al 7 de septiembre de 1867. En el tercer congreso ”celebrado en Bruselas, del 6 al 13 de septiembre de 1868, fue designada la huelga general como el único medio de impedir la guerra y de asegurar la paz. El cuarto congreso se celebró en Bruselas, del 6 al 13 de septiembre de 1869. En ese congreso empezaron las grandes discusiones entre Marx y Bakunin. El primero preconizaba el centralismo, el parlamentarismo y la acción política como medios de lucha. El segundo predicaba el antiestatismo y el federalismo. Fue en ese congreso donde se vio por primera vez el gran éxito de la idea federalista y la importancia de las uniones obreras. Allí fue donde se afirmó la idea de la anulación del Estado y de reemplazarlo por las uniones de productores. Los comienzos de Bakunin en la Internacional fueron un éxito, así como la influencia creciente del ala antiautoritaria, federalista. Esta era peligrosa para Marx y sus partidarios. Entonces empezó todo un juego de intrigas contra los federalistas que llegó a la disolución de la sección de Ginebra. La sede del Consejo General se hallaba en Londres y estaba bajo la influencia de Carlos Marx. En 1870 no hubo congreso, a causa de la guerra. En 1871, el Consejo General convocó en Londres, una conferencia cerrada, a la cual fueron invitados y estuvieron presentes sobre todo delegados partidarios de Marx y del Consejo General. .
Los belgas, los españoles y los italianos se inclinaban, con Bakunin, hacia el federalismo. Las organizaciones del Jura no estaban presentes en la conferencia. La invitación fue hecha de tal forma que los partidarios del Consejo General se hallaron en mayoría. La conferencia fue utilizada por Marx para declarar obligatoria la acción parlamentaria, rechazada por el lado latino. Eso aconteció por medio de la votación y la adopción de la resolución siguiente:
Visto que el proletariado, como clase, no podría alzarse contra la violencia colectiva de las clases poderosas de otra manera que constituyéndose en un partido político particular, en la lucha contra todos los viejos partidos de las clases burguesas; que la constitución del proletariado en un partido político es indispensable para asegurar el triunfo de la revolución social y de su objetivo final, la abolición de las clases; que la unión de las fuerzas de los trabajadores, que fue ya lograda con ayuda de las luchas económicas, tendrá que servir también como palanca para las masas de esta clase en su lucha contra el poder político de los explotadores, la conferencia declara a los miembros de la Internacional que, en vista del estado de guerra en el cual se encuentra la clase obrera, su acción económica y política están ligadas de manera inseparable.
Conforme a esto, la potencia del Consejo General aumentó. Se apropió un poder autoritario vis a vis de las secciones, con el objeto de velar por la doctrina, El lado latino, que se erguía contra el centralismo y el parlamentarismo, tenía que ser descartado. De esta manera se incrustó una cuña en la Internacional, cuña que finalmente acarrearía una escisión provocada directamente por Carlos Marx en el Quinto Congreso, celebrado en La Haya, del 2 al 7 de septiembre de 1872.
Los partidarios de Marx disponían de 40 votos, los federalistas sólo de 25. Esta proporción desigual de votos fue el resultado de una maquinación de Marx. Tomó todas las disposiciones para que los delegados de Alemania, en donde se hallaban sus partidarios, viniesen en crecido número al Congreso. Así fue fabricada una mayoría marxista. El congreso de La Haya aprobó las decisiones de la conferencia de Londres. La fuerza del Consejo General aumentó todavía y se introdujo en los estatutos de la Internacional un artículo sobre la necesidad de la acción política. El punto de vista de los federalistas, los del Jura a la cabeza, fue expuesto por James Guillaume. Precisó la diferencia entre marxistas y federalistas, declarando que los primeros buscaban conquistar el poder político por medio de la participación en las elecciones parlamentarias, mientras que los segundos trataban de destruirlo. Marx se aprovechó igualmente de ese congreso para lanzar calumnias contra Bakunin, que no estabat presente. Fue formada una comisión compuesta en su mayoría por partidarios de Marx, la cual aprobó la expulsión de Bakunin, de Guillaume, de Schwizguébel y otros más del seno de la Internacional. La expulsión de los dos primeros fue decidida a pesar de la declaración dcl presidente de la Comisión, el delegado alemán Cuno, en el sentido de que no había pruebas materiales contra los acusados. La minoría presentó, en la persona de Víctor Dave, una declaración diciendo que tenía la intención de defender dentro de la Internacional la autonomía federal.
De este forma, las pretensiones injustas y autoritarias de los marxistas trajeron la escisión de la Internacional.
Los federalistas organizaron entonces,a su vez, el Congreso de Saint-Imier, el 15 de septiembre de 1872, en el cual participaron todos los elementos antiautoritarios y federalistas de la Internacional. Toda el ala latina; de esta última estaba representada, particularmente las secciones del Jura, de Italia, de España, de Francia y dos secciones americanas. En ese congreso fueron formulados los principios fundamentales del movimiento obrero libertario, que pueden servir como indicadores del camino al proletariado revolucionario de la época. Las resoluciones sobre la acción política, así como sobre las uniones profesionales y sus tareas se expresan de la manera siguiente:
Considerando:
que querer imponer al proletariado una línea de conducta o un programa político uniforme como vía única que pueda conducirle a su emancipación social es una pretensión tan absurda como reaccionaria; que nadie tiene derecho de privar a las federaciones y secciones autónomas del derecho incuestionable de determinarse ellas mismas y de seguir la línea de conducta política que crean mejor y que todo proceder contrario conducirá fatalmente al más escandaloso dogmatismo; que las aspiraciones del proletariado deben tener como objetivo el establecimiento de una organización y de una federación económicas absolutamente libres, fundadas sobre el trabajo y la igualdad del todo independientes de todo gobierno político, y que esta organización y esta federación no pueden ser más que el resultado de la acción espontánea del proletariado mismo, gremio de artesanos y de comunas autónomas
Considerando:
que toda organización política no puede ser más que la organización del poder en provecho de una clase y en detrimento de las masas, y que si el proletariado quisiera apoderarse del poder se convertiría en una clase dominante y explotadora,
el Congreso reunido en Saint-Imier: declara:
lº Que la destrucción de todo poder político es el primer deber del proletariado;
2º Que toda organización de poder político – aunque se suponga que es provisional y revolucionaria – destinada a efectuar esa destrucción no puede ser más que un engaño y será tan peligrosa para el proletariado como todos los gobiernos existentes hoy en día;
3º Que los proletarios de todos los países deben rechazar todo compromiso en el camino de la Revolución Social y deben establecer una intensa solidaridad de acción revolucionaria, al margen de toda política burguesa.
También se adoptó esta resolución:
La libertad y el trabajo son la base de la moral, de la fuerza, de la vida y de la riqueza del porvenir. Pero el trabajo, si no es libremente organizado, se vuelve opresivo e improductivo para el trabajador y es por eso que la organización del trabajo es la condición indispensable de la verdadera y completa emancipación del obrero.
Sin embargo, el trabajo no se puede ejercer libremente sin la posesión de las materias primas y de todo el capital social; no se puede organizar si antes no se emancipa de la tiranía política y económica, conquistando el obrero el derecho a desenvolverse completamente en la aptitud de todas sus facultades. Todo Estado, es decir, todo gobierno y toda administración de las masas populares de arriba a abajo, al estar fundados necesariamente sobre la burocracia, sobre los ejércitos, sobre el espionaje y sobre el clero, no podrán establecer jamás la sociedad organizada sobre el trabajo y sobre la justicia, ya que, por la naturaleza misma de su organización están fatalmente empujados a oprimir al trabajador y a negar la justicia.
Según nosotros, el obrero no podrá jamás emanciparse de la opresión secular si no sustituye a ese cuerpo absorbente y desmoralizador por la libre federación de todos los grupos productores, fundada sobre la solidaridad y la igualdad.
Después de los congresos de 1872, el de La Haya y el de Saint-lmier, los congresos de las dos tendencias se celebraban separadamente. El Consejo General de la mayoría marxista fue transferido a Nueva York. Aquí fue su entierro. Contrariamente, todas las secciones de la Internacional, a excepción de la sección alemana, abrazaron el punto de vista de las secciones del Jura. Las Trade Unions inglesas estaban de igual modo contra el Consejo General dirigido por Marx.
Cuando un año más tarde las dos tendencias, la marxista y la federalista, convocaron sus congresos en Ginebra, esos congresos se celebraron separadamente.
El segundo Congreso de los antiautoritarios tuvo lugar del 1 al 6 de septiembre de 1873, el de los marxistas del 8 al 13 de septiembre. Se veía claro, ahora, que los marxistas se hallaban en plena derrota. Fue el último Congreso. El Congreso dc los federalistas fue muy frecuentado. Elaboró nuevos estatutos para la Internacional. El Consejo General fue suprimido.
La cuestión de la huelga general fue discutida, aunque no fue definitivamente solucionada visto el número restringido de organizaciones obreras en esa época. El Congreso de los marxistas fue un fracaso completo. Aparte de los delegados alemanes y austríacos, no hubo apenas otras representaciones, de forma que se vio obligado a renunciar a nuevas convocatorias para congresos ulteriores. El ala antiautoritaria y federalista se mantuvo. Mas ella también sufrió mucho, por una parte, a causa de la escisión provocada por Marx, y, por otra, a causa de la reacción general instaurada en toda Europa después de la caída de la Comuna. Todavía se celebraron tres congresos: el 3º en Bruselas, del 7 al 13 septiembre de 1874; el 4º en Berna, del 26 al 29 de octubre de 1876; y el 5º en Verviers, del 6 al 8 de septiembre de 1877. En 1877 tuvo lugar en Ginebra un Congreso general socialista de donde nació la Internacional socialdemócrata. No tardaron en entenderse las dos internacionales marxistas, y se creó una oficina común para las dos, Fue el fin de los congresos y de la Internacional.
A partir de ese momento empezó otro periodo que dio origen a la formación y organización de la internacional conocida con el nombre de Segunda Internacional.
La época que siguió fue de franca decadencia del movimiento obrero internacional. La hegemonía de Alemania sobre el continente europeo, después de la guerra de 1870-71, trajo también una preponderancia del movimiento obrero alemán sobre el de los otros países, en especial en los latinos.
Con esto, lo métodos alemanes del parlamentarismo tomaron superioridad, mientras que el ala federalista de la Primera Internacional iba declinando de día en día.
Pasaron algunos años antes que los elementos libertarios estuvieran suficientemente fuertes, en el seno del movimiento obrero, para que pudieran reunirse en un plano internacional. Con el desarrollo del sindicalismo revolucionario antiestatal se vivificó el movimiento obrero internacional en cl sentido de la tendencia antiautoritaria de la Primera Internacional. Al considerar esta tendencia, desde el punto de vista económico, a las organizaciones profesionales como los órganos llamados a guiar la lucha del proletariado consciente de su deber de clase y como los indicados para llevar a cabo la revolución social, el sindicalismo revolucionario tomó fuerza y continuó esta tendencia.
En 1913 se reunieron en Londres los delegados de las organizaciones sindicalistas revolucionarias de casi todos los países europeos y de otros lugares, con el fin de poner la primera piedra de la nueva internacional obrera que seguiría .el camino trazado por la Primera Internacional. La resolución principal adoptada en Londres decía:
El primer Congreso Internacional Sindicalista reconoce que la clase obrera de todos los países sufre la misma represión por parte del Estado y del sistema capitalista. Por tal motivo se declara en favor de la lucha de clases, de la solidaridad internacional y de la organización independiente de la clase obrera sobre la base de unión federativa.
Tiende éste a la elevación material y moral inmediata de la clase obrera hasta la destrucción total del capitalismo y del Estado.
Este declara, además, que la lucha de clases es una consecuencia necesaria de la posesión privada de los medios de producción y de distribución y que, por ende, este Congreso tiende a la socialización de esos medios.
En este sentido deben orientarse la constitución y el desarrollo de las organizaciones sindicalistas, ya que ellas están en las mejores condiciones de poder asegurar la producción y la distribución de los productos en beneficio de la sociedad entera.
Comprobando que los sindicatos internacionales no pueden realizar con éxito la lucha de clases si los obreros continúan divididos por diferencias políticas y religiosas, el Congreso declara que la lucha de clases, como tal, no podrá tener más que carácter económico, por lo que las organizaciones obreras no deben buscar el fin enunciado por medio de colaboraciones con el gobierno ni con sus aliados, y que ellas se deben apoyar únicamente en el poder de las organizaciones y en su acción directa.
Como consecuencia de esta declaración el Congreso hace un llamamiento a los trabajadores de todos los países para que se unan en organizaciones industriales, federales, independientes, sobre la base de la solidaridad internacional, con el fin de liberarse completamente de la opresión ejercida por el Estado y el capitalismo.
Desgraciadamente, la obra encaminada a conseguir la unión internacional de las organizaciones industriales revolucionarias libertarias fue interrumpida por la guerra que estalló en 1914. Todos los países se cerraron herméticamente. Toda relación internacional de los trabajadores fue casi imposible. La reacción duró hasta el fin de la guerra. La revolución en Rusia y en Europa Central creó una nueva situación. Las fuerzas dispersas del proletariado revolucionario volvieron a unirse. Sin embargo, una tentativa de continuar la obra emprendida en Londres en 1913 tuvo éxito en 1920. Ese año se celebró una conferencia sindicalista preliminar en Berlín, del 16 al 21 de diciembre. Se adoptaron las siguientes resoluciones:
1º La Internacional Revolucionaria del Trabajo se declara sin reserva alguna en pro de la lucha de clases revolucionaria y del poder de la clase obrera.
2º La Internacional Revolucionaria del Trabajo tiende a la destrucción y al aniquilamiento del régimen económico, político y moral del sistema capitalista y tiende a la fundación de una sociedad comunista libre.
3º La conferencia tiene plena conciencia que la clase obrera es la única que está en condiciones de destruir la esclavitud económica, política y moral, impuestas por el capitalismo, si aplica de manera severa y enérgica sus medios de poder económico, los cuales encuentran sus más potentes medios de expresión para lograr ese fin en la acción directa revolucionaria de la clase obrera.
4º Como consecuencia, la Internacional Revolucionaria del Trabajo hace suyo el punto de vista de que la construcción y la organización de la producción y de la distribución son tareas primordiales en la organización económica de cada país.
5º La Internacional Revolucionaria del Trabajo es completamente independiente de todo partido político. En caso que la Internacional Revolucionaria del Trabajo decidiera una acción determinada y algún partido político o cualquier organización se declarasen de acuerdo con esa acción o viceversa, entonces, la ejecución de esta acción puede hacerse en común con esos partidos y organizaciones.
6º La Conferencia hace un llamado urgente a todas las organizaciones sindicalistas revolucionarias e industriales invitándolas a tomar parte en el Congreso convocado para el l’ de mayo de 1921 en Moscú por el Consejo Provisional de la Internacional Sindical Roja (I.S.R.) con el fin de fundar una I nternacional Revolucionara del Trabajo unificada para todos los trabajadores del mundo.
Cuando en el verano de 1921 tuvo lugar en Moscú el Congreso constitutivo de la Internacional Sindical Roja (I.S.R.) los sindicalistas revolucionarios estuvieron allí representados en gran número. También hubo, sin embargo, organizaciones sindicalistas revolucionarias que ya en esa ’.poca adoptaban el punto de vista de no querer vivir bajo los auspicios del gobierno de Rusia. En primera línea de ese punto de vista se encontraban los sindicalistas alemanes que, con motivo de una delegación enviada a Moscú, habían hecho previamente un referéndum en sus filas que dio resultado negativo. Se suponía, por otra parte, que los comunistas rusos no tolerarían jamás una internacional sindicalista revolucionaria verdaderamente independiente, es decir antiautoritaria, ya que ellos defendían la teoría según la cual el Partido debía ejercer una dictadura sobre uniones profesionales. Esta suposición estaba plenamente justificada, Habiendo formado una mayoría con arreglo a sus deseos, los usos lograron ahogar la opinión de los sindicalistas revolucionarios, Pero ya en Moscú la minoría estrechó sus lazos poniéndose de acuerdo acerca de la publicación de un manifiesto contra el Congreso. En el Congreso de los anarcosindicalistas en Dusseldorf en el otoño de 1921, tuvo lugar una pequeña conferencia internacional con delegados de Estados Unidos, Suecia, Holanda y Alemania.
En esa conferencia se tomó la decisión de convocar en Berlín, al año siguiente, una conferencia internacional de las organizaciones que no estuvieron de acuerdo con las decisiones del Congreso de Moscú. Esa conferencia preliminar de los sindicalistas tuvo lugar en Berlín, del 16 al 18 de junio de 1922. Estaban representadas en ella: La Frei Arbeiter Union Deutschlands (Alemania), la Unione Sindicale Italiana (Italia), la Confederación General del Trabajo Unitaria (Francia), la Confederación Nacional del Trabajo (España), la Sveriges Arbetaren Centralorganization (Suecia), la Norsk Sindikalistisk Federation (Noruega), la minoría sindicalista de las uniones profesionales rusas y la Federación Obrera Regional Argentina. Fue admitido como observador un representante de las uniones profesionales rusas.
La última gran discusión con las uniones profesionales rusas tuvo lugar en esta conferencia. En el momento que debía ser elaborada una resolución de protesta contra las persecuciones de los obreros revolucionarios, los representantes de la minoría sindicalista de Rusia intentaron también abogar por la liberación de los revolucionarios encarcelados en la Rusia soviética. El representante de las uniones profesionales rusas, Andreieff, defendió los puntos políticos del gobierno ruso. Estalló entonces una dura discusión. Finalmente, fue nombrada una Comisión que presentó claramente al representante de las uniones profesionales rusas, las dos cuestiones siguientes:
lº ¿El Comité Central de las uniones profesionales rusas piensa intervenir, de manera formal, con vistas a la liberación de todos los sindicalistas y anarquistas encarcelados por sus ideas?
2º ¿Tiene el mismo Comité la intención de exigir que los camaradas puedan desarrollar libremente sus actividades revolucionarias dentro de las uniones profesionales, a condición de que no luchen contra el gobierno ruso con las armas en la mano?
La respuesta a esas cuestiones fue dada por tres veces, pero siempre equívoca. Se vio con claridad que el gobierno ruso era defendido por las uniones profesionales rusas. La Conferencia se pronunció entonces en favor de los revolucionarios encarcelados en la Rusia soviética. Cuando el representante de las uniones profesionales rusas comprendió que tenía la partida perdida abandonó la Conferencia. Desde ese momento la separación de las uniones profesionales autoritarias de la Rusia soviética y de las organizaciones sindicalistas revolucionarias antiautoritarias fue un hecho definitivo. La Conferencia elaboró en diez tesis una declaración de principios del sindicalismo revolucionario que fue aprobada unánimemente. Esta declaración fue adoptada casi íntegramente por el Congreso constitutivo ulterior de la Asociación Internacional de los Trabajadores, La citamos más abajo. A continuación la Conferencia adoptó una resolución contra la Internacional Roja, pues, según se afirmaba en aquella resolución no se veía la verdadera base sobre la cual podría unirse el proletariado revolucionario del mundo entero. Se constituyó una oficina provisional que debía convocar a un congreso internacional de los sindicalistas revolucionarios.
A ese congreso fueron invitadas también las organizaciones adheridas a la Internacional Roja. La sede de la oficina fue fijada en Berlín.
En fin, del 25 de diciembre de 1922 al 2 de enero de 1923 tuvo lugar, en Berlín, el Congreso constitutivo de los sindicalistas revolucionarios. En ese Congreso estaban representadas las organizaciones sindicales revolucionarias de Argentina, Chile, Dinamarca, Alemania, Francia (Comité de defensa sindicalista), Holanda, Italia, México, Noruega, Portugal, Rusia (la minoría), Suecia, España, Checoslovaquia la minoría. Allí se aprobó la declaración de principios, se elaboraron los estatutos y se adoptó el nombre de Asociación Internacional de los Trabajadores. Así resucitó la A.I.T.” tanto de nombre como en esencia,
La A.I.T. tuvo su II Congreso en Holanda, en la primavera de 1925. La organización se consolidó. Tomó claramente posición frente a las otras tendencias dentro del movimiento obrero.
Digna de señalar es la resolución de clausura del III Congreso, celebrado en 1928, en Lieja (Bélgica), en la que se decía: ...
El proletariado debe, en efecto, recordar constantemente que su liberación no será posible más que en la desaparición del orden social existente y que únicamente cuando haya conquistado los medios de producción de distribución y de cambio podrá instaurar el verdadero socialismo, permitiendo al individuo expansionarse libremente.
Veinticinco países estuvieron representados en el IV Congreso, celebrado en Madrid, en junio de 1931. Congreso laborioso y de trascendental importancia, fijó normas de organización de las Federaciones Internacionales de Industria y se pronunció netamente contra las doctrinas nacionalistas y contra el fascismo.
En el V Congreso, celebrado en París en el verano de 1935, el estudio se centró sobre la situación que se había creado con la victoria del fascismo y la contrarrevolución en América :Latina, Austria, Alemania, Italia, Portugal y otros países.
Aquella preocupación la comprobación del peligro creciente que ella representaba y la adopción de medidas defensivas necesarias no impidió que, a su vez, fuesen examinadas cuestiones de orden interno, introduciéndose algunas modificaciones en sus estatutos.
Después del VI Congreso (París 1938), las actividades de la Internacional habían de sufrir una momentánea reducción. El conflicto mundial desencadenado por el nazifascismo en 1939 rompió en gran parte las relaciones del Secretariado Internacional (radicado en Suecia) con las respectivas secciones.
El VII Congreso no se celebró hasta 1951, en Toulouse (Francia), Asistían al mismo delegaciones de la Sección Española (representaciones de la organización clandestina del interior y del exilio), de Bulgaria (exilio), Suecia, Inglaterra, Alemania, Argentina, Italia, Holanda, Noruega, Dinamarca, Austria y Cuba. Entre las resoluciones fundamentales de aquel comicio conviene señalar la de la creación de subsecretariados internacionales en áreas geográficas o lingüisticas.
En el mes de julio de 1953, en la ciudad de Puteaux (Francia), se celebró el VIII Congreso Internacional, con la asistencia de 19 delegaciones, de las cuales 5 estaban en calidad de observadores. Este Congreso puso punto final al problema planteado en el seno de la A.I.T. por la actitud de la C.N.T. española durante la guerra civil y la revolución en aquel país, reconociendo que aquella actitud de colaboración de carácter transitorio, había sido superada y zanjada por los acuerdos de esta misma Sección en su Congreso de 1945, en París.
Participaron en el IX Congreso (Marsella – Francia – 1956) las secciones de Suecia, Dinamarca, Francia, Noruega, España, Uruguay, Argentina, Italia, Bulgaria, Chile, Holanda y Gran Bretaña. En el mismo comenzaron a señalarse las diferencias fundamentales que iban a provocar años más tarde la separación de las secciones holandesa y sueca, partidarias de una adaptación de los principios y tácticas de la A.I.T. a las situaciones especiales que pudieran plantearse en cada país, abandonando la acción directa y encaminándose hacia las tácticas de cogestión.
El Congreso, después de varias sesiones dedicadas a la discusión de este aspecto fundamental, ya que iba a determinar un cambio completo de línea revolucionaria, reafirmó netamente los principios y tácticas de la A.I.T. contra la voluntad de las dos secciones más arriba mencionadas.
El mismo problema había de venir, sin embargo, a las deliberaciones del X Congreso, celebrado dos años después, al plantearse la especial posición de la sección sueca que, por el abandono de los principios y tácticas reafirmados por la Internacional, se colocaba al margen de la misma.
Se llegó a la resolución de crear grupos de ”Amigos de la A.I.T..” allá donde la presencia de un pequeño grupo de militantes permitiese la realización de la propaganda tal como fue decidida en el Congreso.
El XI Congreso (Burdeos, 1961) se desarrolla en plena ”Guerra Fría” ; los sindicatos del mundo se orientan hacia una de las tres organizaciones internacionales reformistas: cristiana, socialdemócrata o comunista. La A.I.T., pasa por momentos difíciles, con sus Secciones más emblemáticas minimizadas por la represión estatal.
El debate sobre las relaciones con otras internacionales sindicales no estuvo ausente del XII Congreso (Puteaux, 1963).
Más constructivo resulta el XIII Congreso (Burdeos, 1967). Se estudian ponencias sobre economía, colectivismo, cooperativismo y sobre la manera de hacer más eficaz la propaganda.
El XIV Congreso, celebrado en Montpellier en 1971, hace un estudio para la penetración de la Internacional en los países subdesarrollados y se define la autogestión que durante la Revolución Española de 1936-39 se llamó colectivización y socialización.
También fue el XV Congreso (París, 1976) prolífico en resoluciones sobre la problemática del mundo: guerras por doquier, dictaduras, hambre, degradación del medio ambiente...
Al XVI Congreso (París, 1979) se incorporan nuevas Secciones y la C.N.T. española está representada, tras muchos años de dictadura, por una delegación del interior. Se estrechan las relaciones con la Internacional de Federaciones Anarquistas.
En 1984 se celebra en Madrid el XVII Congreso. Se admiten nuevas Secciones y se adoptan importantes resoluciones analizando la situación del mundo y las tensiones creadas por los dos imperialismos (U.S.A.. y U.R.S.S.) que se han repartido la hegemonía en dos zonas de influencia.
El XVIII Congreso (Burdeos, 1988) analiza una serie de problemas enraizados en el mundo laboral (paro, emigración...).
Tres años después de la caída del Muro de Berlín y del derrumbe del comunismo de Estado, se celebra el XIX Congreso (Colonia, 1992). En él se elaboran estrategias de penetración en los países del antiguo bloque soviético, así como un estudio sobre el racismo. Fruto de este Congreso será la celebración de una conferencia internacional sobre sexualidad.
A principios de diciembre de 1996 se celebra en Madrid el XX Congreso, A la alegría de dar la bienvenida a siete nuevas Secciones y a dos grupos de ”Amigos de la A.I.T.”, se une la tristeza de tener que prescindir de parte de las organizaciones de Francia y de Italia por su participación en maniobras reformistas. Se amplían los Estatutos de la A.I.T., con el fin de contemplar situaciones como la degradación del medio ambiente o la discriminación por razones de sexualidad. Se hacen más explícitas las negativas a subvenciones, cargos retribuidos y participación en comités de empresa. Se da el espaldarazo a los subsecretariados con la reactivación del latinoamericano. El futuro es esperanzador: existen Secciones de la Internacional en los cinco continentes.

¿QUÉ SON LAS ELECCIONES SINDICALES?

De nuevo elecciones sindicales. Otra vez eres llamado/a a votar. Antes de que lo hagas, este folleto va a explicarte en qué consisten esas elecciones sindicales.

Origen de las elecciones.

Estas elecciones son herederas de las elecciones que se realizaban durante la dictadura franquista. En esa época existía un sindicato obligatorio, que era llamado Sindicato Vertical. Periódicamente los trabajadores eran llamados a elegir a sus Enlaces Sindicales. Aunque otros sindicatos estaban prohibidos, los miembros de CCOO, de USO, sectores cristianos, comunistas, participaban en las elecciones como independientes. CNT y UGT boicoteaban esos procesos electorales a los que consideraban simples farsas destinadas a sostener la dictadura dándole un aire democrático, y eliminar cualquier tipo de conflicto social. Cuando murió el general Franco, desapareció el Sindicato Vertical debido a las múltiples protestas de los trabajadores en el año 1976. Los herederos del franquismo, la UCD, convocaron elecciones en las que empezaron a participar todos los sindicatos actualmente existentes. CNT decidió boicotear esos procesos electorales por una serie de motivos que os vamos a enumerar.

A) Lo que pasa antes de las elecciones.

1.- Sólo una minoría de trabajadores son llamados a las urnas. En España, según datos del Ministerio de Trabajo, hay más de dos millones de empresas que contratan a menos de cinco trabajadores. Las elecciones sindicales dejan fuera de juego a millones de trabajadores jóvenes, precarios, inmigrantes, a mujeres, a sectores que son precisamente los más débiles del mercado laboral.

2.- Los trabajadores que sí tienen elecciones sindicales, normalmente en empresas de más de 250 trabajadores, se ven obligados a elegir una candidatura cerrada de candidatos. Es decir, ni puede presentarse cualquiera a las elecciones, ni se puede votar al candidato preferido, ya que la candidatura marca el orden estricto de los candidatos. No puedes tachar a quien te resulte antipático, ni adelantar al que tú consideres más idóneo. Si quieres presentarte a candidato, tienes que montar una candidatura o meterte en una ya hecha.

3.- Los sindicatos suelen montar sus candidaturas con cualquier tipo de persona que se preste a ello. No valoran las cualidades de los candidatos, sino que buscan a mientras más gente mejor. Van a la caza del candidato con un discurso que les dice: preséntate, no importa si luego no quieres hacer nada. Los sindicatos intentan tan sólo presentar muchas candidaturas y sacar muchos delegados.

4.- Como la ley otorga una serie de privilegios a los candidatos elegidos, muchos de los candidatos se presentan a las elecciones por obtener esas prebendas: crédito horario, estabilidad en el puesto de trabajo, libertad de movimientos.

5.- Para atraer a los votantes, los sindicatos necesitan un programa y hacer una campaña. El programa es siempre una promesa en la que se deja para mañana lo que debería ser conseguido hoy. Además, puedes comprobar que todos los programas prometen lo mismo: derechos, democracia, etc. Es sabido que una vez conseguido el cargo, el programa es dejado a un lado.

6.- Las elecciones implican una lucha sucia e inmoral entre sindicatos. Las distintas centrales intentan a toda costa evitar la presentación de candidaturas rivales. Por ello los candidatos son presionados para que renuncien, las listas vigiladas para impugnarlas, y el proceso revisado para hacerlo caer. A los sindicatos no les interesa la democracia, la pluralidad de opiniones, la presentación de opciones diversas, sino la destrucción del rival.

B) El día de las elecciones

1.- En el día electoral asistirás al espectáculo de ver a apoderados, interventores y supervisores sindicales pasear por los distintos servicios y centros de trabajo, cazando votantes. Ese día se dora la píldora al trabajador. Se le recuerdan pasados favores hechos, y los que aún puede recibir: traslados de puesto, promoción, carrera profesional, acceso a cursillos y horas extras, etc. Es el día en que por medio de la sonrisa, del agarre del brazo y de la invitación a la cerveza, los sindicalistas confraternizan con el currante.

2.- En el día electoral, si te decides ir a votar, sentirás la extraña sensación de estar realizando un ritual vacío, carente de sentido. Es como ir a misa sin ser católico. Las motivaciones para el voto, son de lo más diversas. Unos votan porque hay que votar; otros por ver que pasa; otros por escaquearse un rato del curro; otros votan por no quedar mal ante fulano o zutano; otros por miedo a perder sus posiciones privilegiadas. Y muy pocos, por no decir nadie, piensa que están eligiendo a sus representantes laborales. Hay además, un montón de gente que no vota ¿Por qué?

C) Después de las elecciones

1.- Porque mediante las elecciones no eliges a tus representantes. Al votar lo que haces es otorgar poder a una persona para que decida en tu nombre. Tú no puedes controlar al delegado, no puedes exigirle que cumpla su programa, rápidamente olvidado. La ley otorga al delegado poder para negociar, firmar e imponer su voluntad al trabajador; por la posición que ocupa traba amistad con jefes, directivos y capataces; consigue mano para enchufes, chanchullos, pasteleos y enjuagues. El delegado es un especialista que aprende normativa y leyes, que te explica lo que está bien y está mal de acuerdo con la ley. ¿Y has visto tú alguna vez que la ley te beneficie?

2.- Tu delegado, además, si está encuadrado en un sindicato, es controlado por la organización a que pertenece, que se apresurará a quitarle sus recursos (horas de liberación), para otorgárselas a los jefes sindicales. Esos jefes están muy por encima de tus pequeñas necesidades (salarios, turnos, movilidad, uniformes, calzados)... y se dedican a cuestiones de alta política: pactos, reconversiones, grandes acuerdos pasan por sus manos. Y gracias a ellos, cada año que pasa hay nuevos retrocesos. Hay miedo, sumisión y despidos.

3.- El proceso electoral está montado para que una vez hayas votado, te calles. Tú pintarás muy poco ante el delegado, ante el comité y ante el sindicato, que sólo desea que votes, que no des problemas y que pagues la cuota. Con lo cual aprendes que hay que ser pasivo, que protestando sólo consigues hacerte antipático, y que lo mejor es dedicarte a tus asuntos. Y una vez domesticado, los sindicatos te echan en cara que no te interesa nada, que no participas, y que por eso ellos no consiguen resultados.

4.- A pesar de todo, hay delegados honrados, y comités que intentan hacer bien las cosas y luchar por los derechos de los trabajadores. Pero el hecho es que hay una separación, una división entre el trabajador que hace su trabajo, y el delegado que está liberado o que dispone de horas sindicales. Tú no te acabarás de fiar de un delegado que no sabes a qué dedica su tiempo, y al que ves en reuniones de las que te enteras de muy poco; y él no se fía de tí, porque te ve egoísta, pasivo, apegado a tus cosas, ignorante de un montón de problemas y limitado a tu propio punto de vista. Los choques son inevitables. Porque el delegado combativo está solo: nada puede contra la patronal y sus recursos, ni contra los sindicatos, ni contra los delegados corruptos. Rápidamente se quema y aprende la lección: o se corrompe, o pierde entusiasmo, o dimite. Desengáñate: el Capitán Trueno no existe.

5.- Entonces, si las elecciones no valen para que tu voz se oiga, ¿para qué sirven? Las elecciones sindicales sirven para asignar la representatividad de los sindicatos a nivel nacional. Así, cada voto recibido sirve para que esos sindicatos obtengan la etiqueta de representativos o mayoritarios. Gracias a esa falsa etiqueta, el gobierno y la patronal reparten más de 600 millones de euros anuales (más de cien mil millones de pesetas) en subvenciones directas e indirectas (pagos de cursos, proyectos, empresas, liberaciones, subvenciones monetarias, locales, fungibles...). Estas subvenciones sirven para nutrir a una casta de sindicalistas profesionales, cuya principal misión en esta vida es no perder la poltrona. Y para ello, pactan lo que haga falta con quienes les pagan.

6.- Hay un último punto que reluce después de las elecciones sindicales: el voto no es secreto. En primer lugar, se sabe quién vota y quién no vota. El delegado sabrá si te has abstenido, y en consecuencia, te tratará con menos benevolencia que si sí votas. En segundo lugar, tras las elecciones los delegados someten a escrupuloso escrutinio los censos electorales, y los comparan con los resultados obtenidos. Dado que cada sindicato controla quienes son sus potenciales votantes (afiliados y simpatizantes), y quienes son sus potenciales enemigos (miembros de otros sindicatos), pueden cuadrar las cuentas y valorar si cada cual ha votado a quien debe votar. Si votas en blanco, nulo, o a otro sindicato distinto del tuyo, eso se acabará sabiendo. Por lo tanto hay que denunciar la falacia del voto secreto.

D) ¿Qué intereses defienden las elecciones sindicales?

Las Elecciones Sindicales y todo el actual sistema sindical español, defienden los intereses de las empresas. El empresario es el que mantiene económicamente el sindicato (él paga locales y liberaciones). El empresario negocia con un empleado suyo que es el sindicalista. El sindicalista en el mejor de los casos, hace el control de calidad de la empresa, procura que se cumpla la ley y señala al empresario los defectos que debe corregir. Pero no es la persona que intenta profundizar y obtener el más y mejor para los trabajadores. Esto es así porque los trabajadores permanecen pasivos y resignados, ya que la ley sindical y laboral los obliga al silencio y a la impotencia.

E) ¿Qué podemos hacer?

Lo primero, no colaborar con la farsa: no votar. Votar es un derecho, pero no es un deber. Si te ofrecen ser candidato, no aceptes. Si eres delegado, dimite. Pero hay que hacer algo más. No basta con quejarse, con decir que todo está muy mal. Aunque la abstención electoral sea en muchos casos superior al 50%-70%, basta con un porcentaje mínimo de votantes (los votos de los delegados y sindicalistas interesados en salir, y los de sus amigos), para que el Estado reparta entre ellos sus subvenciones. Una abstención pasiva beneficia a los sindicatos mal llamados mayoritarios. Por eso es fundamental que tú te conviertas en tu propio delegado, que tú te organices con el resto de tus compañeros, que tú hables de cuáles son tus problemas, que tú protestes, que tú decidas... Es preciso que te des cuenta que tú no eres culpable de lo mal que está el mundo, porque los culpables son ellos. Pero que sí eres responsable de lo que sucede. Si te quedas quieto, y te callas harás exactamente lo que ellos esperan de ti.
F) Existe un modelo alternativo

Es el modelo sindical de la CNT. La CNT funciona en las empresas por medio de secciones sindicales, que dependiendo de la circunstancia, están legalizadas, o son clandestinas. Una sección sindical de CNT está formada por los afiliados de CNT, que reunidos en asamblea debaten sus problemas y deciden las acciones que deben emprender para solucionarlos. No hay privilegios, ni liberaciones, ni subvenciones ni poder en manos de los delegados de la CNT, ya que toda capacidad de decisión pasa por la asamblea. Desde nuestro punto de vista, no son necesarios ni las elecciones sindicales ni los comités de empresa para hacer sindicalismo. Esa sección sindical recibe apoyo y solidaridad de la totalidad del sindicato, y presta su ayuda a otras secciones cuando lo precisan.
si nadie trabaja por ti, que nadie decida por ti

ELECCIONES: ABSTENCIÓN ACTIVA

Otra vez elecciones, otra vez falsas promesas electorales y otra vez que se preocupan por una vez de ti, o más bien de tu voto. Desde la CONFEDERACIÓN NACIONAL DEL TRABAJO pedimos tu abstención activa. No somos un partido político que quiera tu voto, ni un sindicato que quiera sus subvenciones. Somos trabajador@s que nos hemos organizado con nuestros propios medios. Estamos cansados de tanta hipocresía y tenemos muy claro que si las cosas sólo cambiarán si nos organizamos por nuestra cuenta, porque no podemos esperar nada ni de los partidos políticos ni de los sindicatos vendidos al capital. No tenemos más que echar un vistazo atrás para comprobar como la situación no está yendo sino a peor. El trabajo es cada vez más precario, el acceso al mismo más complicado, la vida cada vez es más cara, los estudios cada vez peores, el acceso a una vivienda es casi imposible... Está claro que de esta gentuza no vamos a recibir nada. La CNT siempre ha mantenido una línea clara al respecto, nadie nos va a dar lo que sólo a nosotr@s nos interesa. Para defendernos de los ataques del capital no necesitamos complejos mecanismos judiciales, contamos con la solidaridad de nuestros iguales y con la acción directa de l@s propi@s afectad@s, ¿Quién si no? Para conseguir una vida digna no necesitamos ir a votar y suplicar a l@s polític@s que nos den cuatro migas en vez de tres, contamos con nuestra fuerza como productor@s, porque es absurdo que una persona no pueda casi ni acceder a los productos que ella misma ha fabricado, sobran much@s intermediari@s que sólo están haciendo el vago, viviendo del trabajo ajeno, y con el voto, sólo haces que alimentarles y justificar este injusto sistema. La libertad no se mendiga si no que se conquista. No queremos que votes y te quedes en casa protestando por lo mal que lo hacen, tampoco queremos que te abstengas y les dejes seguir parasitando, ABSTENTE Y ORGANÍZATE POR TI MISMO

CNT-AIT de Zamora